domingo, 11 de julio de 2010

Un reconocimiento de Constantino Carvallo a las maestras de Educación Inicial


Constantino Carvallo escribió en su columna "Diario Educar", del periódico La República del 09 de junio de 2007, la siguiente reflexión sobre la maestra de inicial:

Hay algo de admirable en el trabajo y la tarea que cumplen. Para mí resulta difícil entender cuál es la razón por la que un catedrático recibe mayor reconocimiento social, y mejor salario, que una profesora de educación inicial.


Ellas, mayoritariamente mujeres porque los hombres no somos capaces en nuestro país de trabajar tan duro en el cuidado integral de los niños de corta edad, deben acompañar al pequeño por el difícil tránsito de la individualidad del hogar hacia el reino plural de la fraternidad. Son fundamentales para la transformación de Narciso, para la renuncia voluntaria al egoísmo y para el nacimiento de la solidaridad y la gratitud hacia la patria.

La esencia de las instituciones de educación inicial debiera servir como modelo de la escuela posterior.
Porque la profesora de inicial, a diferencia de otros niveles, no separa el cuerpo del espíritu, ni el juego del trabajo, ni la autoridad del afecto.

Las matemáticas, el lenguaje, las ciencias, están allí como mundo, antes del big-bang del currículum, antes de la fragmentación tediosa del saber. Y la curiosidad infantil, su voz, tiene sitio, construye e interroga. Y lo hace también con las manos, con la arcilla, con los plumones, con las tijeritas, con el papel de color, con la danza, con la canción. Y la maestra está atenta al amor propio eludiendo la competencia, dando confianza y aliento, afirmando la identidad.


La maestra no está para comparar, para poner rojos, para desaprobar. Ella es la figura noble que facilita el dolor de perder la exclusividad familiar. Que consuela y atiende a cada uno y a todos.
Ella hermana, construye sociedad. Y sabe cantar y contar, entretener y enseñar, y sobre todo jugar.
Y el cuerpo no se petrifica todavía en una carpeta enfilada a la pizarra. El cuerpo salta y se tumba y está permitido el volatín, la ronda, la agitación, el movimiento del alma y de la carne. Hay gozo y hay libertad.

Es triste lo que viene después.
Envíado por Nancy Plazoles
Alumna de Especialización del IPNM.

1 comentario:

Cristina Velázquez dijo...

Mi nombre es Cristina Velázquez y soy Profesora de Informática, de Ciencias Exactas y capacitadora de docentes en TIC.
Quiero invitarla a participar de una de mis iniciativas denominada "Tu Blog en mi Blog", un espacio en donde sus autores nos presentan sus publicaciones.
http://www.tublogenmiblog.blogspot.com/
Para que comprenda mejor de qué se trata, puede leer la presentación en
http://tublogenmiblog.blogspot.com/2009/02/presentacion.html
A la fecha hay más de 350 blogs con contenido educativo, publicados

Espero que le interese la propuesta de contarnos, a través de una entrada, acerca de su Blog.
Cordialmente
Prof. Cristina Velázquez