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jueves, 9 de febrero de 2012

CONSEJO AL SAMURAI


Cargado de honores y medallas, con paso firme y mirada orgullosa,
el guerrero samurai se detuvo ante el maestro,
puso la mano izquierda
sobre su pecho y con la derecha rodeó
suavemente el puño de su sable.

Juntó los talones, hizo una venia
como gesto de un respetuoso saludo,
y dirigiéndose al anciano le preguntó:

-Maestro, enséñame la diferencia entre el cielo y el infierno.

El maestro lo miró despectivamente y,
después de un largo silencio,
le repuso al samurai:

-Enseñarte a ti, que eres superfluo y arrogante,
que crees que vales por la fuerza de tu espada
o el tamaño de tu bolsa, es inútil.
No sé si tu cabezota es capaz de entender
las palabras más simples.

El guerrero tomó una bocanada de aire.
Conteniendo su ira, sujetó con fuerza el mango de su sable y,
con voz fuerte y mirada altiva,
respondió:

-Maestro, cuida tu lengua, muchos por menos han perdido su cabeza.

El viejo sonrió sereno y con palabras suaves añadió:

-Ese es el infierno.

El samurai, conmovido, se inclinó con humildad y con voz honesta
y profunda dijo:

-Maestro, muchas gracias, tus palabras tocaron mi alma. La rabia,
el miedo y la arrogancia son mi infierno.

El maestro lo miró fijamente y le dijo:

-Ese es el cielo.

No son las palabras de los otros
las que te envían al cielo o al infierno,
es el significado que les das.



Las palabras pueden contener emociones,
pero tu decides si las aceptas y cuanta importancia
tienen para ti.



Cuando eliges la rabia, la arrogancia o el miedo ,
estas escogiendo el dolor, el juicio y el aislamiento,
tanto para ti como para quienes te rodean.

Nuestros maestros y nuestras lecciones
se encuentran con frecuencia en las
personas o situaciones más inesperadas.

La persona más difícil o la situación más adversa pueden ser los
maestros que te recuerden que en este instante puedes elegir
estar en el cielo o en el infierno.

domingo, 25 de abril de 2010

Ley 29510 Ejercicio de la docencia de cualquier profesional sin formación pedagógica.


¿En manos de quién estamos?, es una pregunta que surge de manera casi automática a raíz de la publicación de la Ley N.º 29510 que permite a cualquier profesional ejercer la docencia sin formaciónpedagógica.

En efecto, sorprende que las autoridades del poder político desconozcan la naturaleza de la profesión docente. Creen, erróneamente, que es suficiente el dominio de una materia para de hecho poder enseñarla un aprendiz. Esto no es así, el dominio de una materia, es cierto, constituye una condición necesaria para enseñarla, pero no es condición suficiente. Saber una materia es una cosa y saber enseñarla es otra.

El paso de la primera condición a la segunda requiere de una serie de factores que provienen, justamente, del dominio pedagógico y de una serie de otros factores docentes que proceden, por ejemplo, de su disposición para generar una atmósfera socio-afectiva que favorezca el aprendizaje tal como lo demuestran las investigaciones pedagógicas que se han llevado a cabo al respecto. El docente recibe en “bruto”, por decirlo así, la ciencia ya hecha y la transforma didácticamente, haciéndola asimilable a la mente del aprendiz, ya sea niño, adolescente o adulto.

Es misión del maestro hacer que una materia difícil se torne fácil para el alumno, transformar lo complicado en sencillo y comprensible para el estudiante. Y esta tarea no es cualquier cosa, porque es fácil hablar en difícil, pero bien difícil hablar en fácil de lo difícil. Esta dificultad la testimonia el gran pensador cristiano San Agustín, cuando en célebre frase dice: “Yo sé lo que es el tiempo, pero cuando me preguntan por él, ya no lo sé”, que pedagógicamente interpretada significa “cuando tengo que explicar a otro lo que es el tiempo”. Si alguien que domina muy bien una materia no logra que el aprendiz la aprenda no es docente. Podrá ser sabio pero no maestro. Función del docente es producir aprendizaje, y no cualquier aprendizaje, sino uno crítico y creador, de tal modo que se logre el ideal pedagógico exigido por todos los grandes pensadores: formar personas que piensen por sí mismas. Decía Pericles que un saber que no puede ser expresado con claridad no es un verdadero saber. Y decía Ortega y Gasset, refiriéndose a las universidades alemanas de su época, que en ellas encontró muchos sabios pero pocos maestros.

Un ejemplo de lo que venimos diciendo lo proporciona el sabio Albert Einstein y su teoría de la relatividad. Einstein expuso en 1905 la teoría de la relatividad restringida en una revista de física en un artículo de 25 páginas y que muy pocos lograron entender, incluyendo a no pocos especialistas. Pero, con toda su genialidad pedagógica, el sabio necesitó cerca de 300 páginas de su libro La física aventura del pensamiento, para hacerla entendible al gran público. Y eso no ha bastado, pues, se ha necesitado más trabajo pedagógico en libros, cursos universitarios, etc., para poder hacer inteligible la sabiduría del sabio. En este esfuerzo destaca un peruano notable, el gran Oscar Miro Quesada de la Guerra (Racso), que el año 1939 divulgó, con genialidad didáctica, la teoría de la Relatividad y los Cuanta en las páginas del Comercio y que mereció el elogio del propio Einstein, dando lugar a un libro de 300 páginas. Y no por casualidad la tesis de Racso para graduarse de Bachiller en la Facultad de Letras de nuestra Universidad trata sobre la formación docente (1908), lo cual explica su extraordinaria claridad para dejarse entender y “llegar” pedagógicamente al lector.

El saber una materia ciertamente es valioso y es un recurso humano que hay que saber aprovechar. Pero se requiere complementarse con una formación pedagógica, tal como lo hacemos en nuestra Facultad desde hace más de 20 años en el Programa de Complementación Pedagógica, donde se admite a graduados en otras carreras, recibiendo una formación de cuatro semestres académicos, que los pone en condiciones de enseñar aquellas materias que ya dominan.

Y si todo esto no fuese suficiente debemos recordar que un docente no es un mero transmisor de conocimientos (eso también lo puede hacer la máquina) sino un formador integral de personas, y eso requiere de una preparación. Formar íntegramente una persona significa dotarla de valores morales que hagan de ellas personas honestas, solidarias, que busquen el bien, amen la verdad y la belleza, etc. Se trata, en suma, como diría Alexander Neiil, forman corazones y no sólo cerebros.

Debe quedar claro que todo lo dicho anteriormente no significa incurrir en un didacticismo, según el cual bastaría el dominio didáctico para enseñarla. Esto no es cierto porque hasta ahora no se ha inventado didáctica alguna para enseñar a lo que no se sabe. Es verdad que existe deficiencias en el área de dominio de materias de parte del Magisterio Nacional, pero es algo subsonable mediante Programas de capacitación docente.
Por otro lado, resulta contradictorio que se busque especialistas en determinadas materias para una estructura curricular escolar basada en áreas que tal como están planteadas requiere de generalistas (aquellos que saben de todo un poco, pero nada en profundidad, aquellos que navegan en un océano de conocimientos con un milímetro de profundidad), y no tanto de especialistas. En efecto, cabe preguntarse si existe un especialista en física, química, biología y ciencias de ambiente, tal como lo demanda el área de ciencia, tecnología y ambiente, de acuerdo al currículo de educación secundaria. Hay que reformar el currículo basado en áreas de formación que han empobrecido el nivel de enseñanza de los curso en el Perú.
Finalmente, invocamos a las autoridades políticas de corregir la ley, exigiendo una preparación pedagógica a los profesionales de otras carreras que desean ejercer la docencia. .

Dr. Carlos Barriga Hernández
Decano
UNMSM – FACULTAD DE EDUCACION

domingo, 23 de noviembre de 2008

¿ NUEVO DISEÑO CURRICULAR NACIONAL 2009 ?


Este fin de semana ha sido el susurro más fuerte que ha habido en el sector magisterial. La existencia de una propuesta curricular para el mes de febrero. También se está hablando de una licitación de textos escolares, con un tiraje impresionante para todo el país, pero de acuerdo al diseño curricular, que está a punto de caducar en este año. comentan los colegas la firma de un diseño curricular que aún no se termina de elaborar .

Entonces ¿tendremos nuevo diseño curricular y textos con el diseño anterior?. Si este rumor fuera cierto, la pregunta sería ¿por qué hacerlo así? ¿no es posible coincidir el nuevo diseño con un nuevo material bibliográfico acorde? ¿Quiénes están a cargo de estas licitaciones? ¿ el ministro de educación está enterado? ¿los congresistas saben de estos cambios? ¿nos sobra el presupuesto ?.

El tema y la responsabilidad en la educación es demasiado vulnerable para un país que pide a gritos nuevas posibilidades.

¿Hasta cuando? Hasta cuando señores seguir caminando como los cangrejos. Hasta cuando siempre para atrás. Hasta cuando no queremos darnos cuenta de la importancia de la educación para el progreso y la esperanza de nuestro pueblo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

¡GANÓ OBAMA¡

Queridos colegas, con mucho cariño para aquellos que no entienden muy bien el ingles, el discurso de Obama,cuya elección para muchos marca la esperanza de un cambio histórico a nivel mundial. Pido disculpas por los posibles errores. Ahí va :





Yes We Can Lyrics by Will.I.Am

It was a creed written into the founding documents that declared the destiny of a nation.

Fue un credo escrito en los documentos encontrados que declararon el destino de una nación.

Yes we can. Sí podemos.

It was whispered by slaves and abolitionists as they blazed a trail toward freedom.
Fue susurrado por los esclavos y los abolicionistas mientras encendían el camino

Yes we can. Yes we can. Sí podemos, sí podemos.


It was sung by immigrants as they struck out from distant shores

Fue cantado por los inmigrantes mientras arremetían contra las orillas lejanas


and pioneers who pushed westward against an unforgiving wilderness.

y los pioneros quienes empujaban hacia el oeste contra en una imperdonable actitud salvaje.

Yes we can. Yes we can. Sí podemos. Sí podemos.


It was the call of workers who organized; Fue el llamado de los trabajadores quienes organizaron;

women who reached for the ballots; mujeres que lucharon por votar

a President who chose the moon as our new frontier;
un Presidente que escogió la luna como nuestra nueva frontera;

and a King who took us to the mountain-top and pointed the way to the Promised Land.
y un Rey quien nos llevó a la montaña más alta y señaló el camino a la tierra prometida

Yes we can to justice and equality. Sí podemos llegar a la justicia e igualdad.
(yes we can, yes we can, yes we can, yes we can…)

Yes we can to opportunity and prosperity. Sí podemos llegar a la oportunidad y prosperidad.
Yes we can to opportunity and prosperity. (IBID)
Yes we can heal this nation. Sí podemos curar esta nación.
Yes we can repair this world. Sí podemos reaparar este mundo.
Yes we can. Si podemos
(yes we can, yes we can, yes we can, yes we can…)

We know the battle ahead will be long, Sabemos que la batalla que viene sera larga,

but always remember that no matter what obstacles stand in our way,

pero siempre recordemos que no important los obstáculos en nuestro camino,
nothing can stand in the way of the power of millions of voices calling for change.
nada puede interponerse en el camino del poder de millones de voces clamando por un cambio.

We want change! Queremos un cambio!
(We want change! We want change! We want change…)

We have been told we cannot do this by a chorus of cynics who will only grow louder and more dissonant.

Nos habían dicho que no podemos hacer esto por un coro de cínicos que solo se hará más fuerte y más disonante.


We’ve been asked to pause for a reality check.
Nos han pedido que nos detengamos y seamos realistas.

We’ve been warned against offering the people of this nation false hope.
Nos han advertido que dejemos de ofrecer a la gente de esta nación falsas esperanzas.

But in the unlikely story that is America, there has never been anything false about hope.

Pero en la historia poco común que es América, nunca ha habido nada falso en la esperanza.

We want change! Queremos un cambio!
(We want change! I want change! We want change! I want change…)

The hopes of the little girl who goes to a crumbling school in Dillon are the same as the

Las esperanzas de una pequeña niña que va a un despedazado colegio en Dillon son las mismas que

dreams of the boy who learns on the streets of LA;
los sueños de un niño que aprende en las calles de Los Angeles;

we will remember that there is something happening in America;
recordaremos que algo está pasando en América;

that we are not as divided as our politics suggests;
que no estamos divididos por nuestras opciones políticas;

that we are one people; que somos una sola persona;

we are one nation; que somos una nación;

and together, we will begin the next great chapter in America’s story with three words that

y juntos, iniciaremos el siguiente gran capítulo en la historia de América con tres palabras

will ring from coast to coast; que sonarán de costa a costa;

from sea to shining sea - Yes. We. Can. de mar a mar- Sí podemos.

(yes we can, yes we can, yes we can, yes we can, yes we can, yes we can, yes we can, yes we can…)






lunes, 13 de octubre de 2008

Aula Precaria. La corrupción, otra vez

Quiero compartir con ustedes este artículo de Luis Jaime Cisneros, peruano ilustre a quien admiro como profesional, como escritor, como persona, como maestro, etc. Me fascinan sus aportes tan pertinentes que me invitan a reflexionar, siempre. Este llega para alumbrar nuestro camino, en medio de esta fuerte tempestad política y moral de nuestro amado país . Disfruténlo :
La corrupción, otra vez

Luis Jaime Cisneros

Cuánto debe aprender la escuela de estos recientes episodios, tristes y aleccionadores, que tanto dañan a la moral y que, bajo distintas formas, van asolando las capas sociales y alimentando la voracidad noticiosa de los medios de comunicación.
Cómo no se va a sentir herida la ciudadanía si a tanta noticia indeseable con que nos reciben radio, televisión y prensa, vinculada con desastres ecológicos, biológicos y económicos, se agrega, ahora, este deleznable testimonio de corrupción. A la escuela debe dolerle la noticia.
Basadre nos pedía trabajar para que nuestra labor contribuyese a impedir que el país se convirtiera en una chacra. Y desde muchas esquinas nos amenaza el lodo. Sí, estamos bien económicamente, y parece que la actual crisis internacional no podrá afectarnos gravemente. Estamos aparentemente bien. Pero si moralmente estamos oscurecidos, no hay manera de que nos reconozcamos felices. Si el espíritu no se sabe en plena actividad, no estamos libres. El espíritu está siendo vencido en todas las esquinas. Y a la esquina que más le tememos es a la económica. No tener dinero, no tener trabajo, son ciertamente dolorosas situaciones.
No tener moral es frecuentar la nada denigrante. Por eso la escuela debe tomar nota de todo lo que se agrega desde ahora a su trabajo ya recargado y poco eficiente. Lenguaje y matemáticas en pobre relieve, ciertamente. Lo dicen los exámenes. Y nos reduce el pavor saber que compartimos la desgracia con otros países.
Pero nos sentiríamos menos dolidos si pudiésemos reconocer que estamos salvando el espíritu. Los muchachos deben oírnos ahora, precisamente ahora. El papa Benedicto XVI, en un valioso discurso pronunciado en Francia, acaba de analizar cómo está dañada la cultura, cómo está el espíritu acorralado, cómo el descreimiento va envolviendo a la humanidad, al mismo tiempo que celebramos el triunfo estricto del dinero y de la máquina.
Insisto en que es la hora de la escuela. Frente a tanta noticia desgraciada, la escuela debe reforzar su deber de contribuir a que los jóvenes se descubran creadores de una realidad en que la claridad de la libertad y la justicia ayuden al individuo a realizarse y a construir su destino. No hay modo de que podamos corregir los errores de hoy, si perdemos la fe en la cultura. La cultura no tiene nada que ver con los efímeros dioses del consumo y el dinero. Tiene que ver con la fe en los valores. Y es tarea de la escuela, no de los bancos, no de las empresas, no de los pregonadores de la discordia, no de los cegadores del pueblo, no de los enfermos del ideal. La escuela es la casa donde el hombre aprende a gobernarse a sí mismo. Solo logrando ese triunfo podremos desterrar virus tan pernicioso.
Pero hay algo más que debemos tener en cuenta. Que ocurran estas cosas no solamente da cuenta del desprestigio que sufre la moral entre nosotros. Esto habla también del grado de cultura de nuestra clase dirigente. Tenemos una idea cabal del grado de educación cívica de que dan muestra quienes cautelosamente graban conversaciones con ánimo específico de malinterpretar los servicios efectivos de que nos permiten disfrutar los avances electrónicos.
Sí, es verdad que, como en muchas otras partes, nuestra educación está en declive, y son los campos de la lengua y de las matemáticas los necesitados de urgente revisión. Acá tenemos que agregar, con empeñoso esfuerzo, la educación cívica. Y debemos destacar, como marco augural de esa enseñanza, la moral de nuestros abuelos.
No se trata de que debemos inventar una moral. Hay que recordar la que habiendo heredado, hemos perdido. Ha habido (y hay) mucha gente decente cuyo nombre la escuela debe recordar como ejemplo para imitar. Pero verdad es también que lo ocurrido no solamente afecta a quienes aparecen comprometidos. Nos mancha a todos.
Y quizás convenga recordar un hermoso texto de Basadre: "A toda esta gente hay que combatirla, pero con el arma mejor que es el ejemplo contrario. Lo importante es no ceder a la tentación de participar en la feria de estos hombres. Querámoslo o no, pertenecemos a una misma familia todos los que de veras consideramos al Perú no como un festín sino como una tarea. Pero tarea quiere decir algo que debemos meditar, estudiar y resolver sin fórmulas previas ni recetas fijas" (Apertura, 509).



jueves, 18 de setiembre de 2008

AULA PRECARIA. LA LECCIÓN DE CONSTANTINO I



Luis Jaime Cisneros
12/09/2008
Cómo cuesta olvidar la presencia de los hermanos Carvallo en la Católica. Cómo no recordar a Carmen, jefa de prácticas en mi curso de Lengua: ágil, imaginativa, de sonrisa franca y de inteligencia viva. Cómo no tener presente la fogosidad con que Fernando exponía sus ideas, y el ardor con que criticaba las ajenas. Y qué triste tener que apretar ahora los labios para convencerme de que la conversación (siempre provechosa) con Constantino se nos ha quebrado para siempre.
Pausado para exponer, con esa calma auspiciosa con que se aprestaba a escuchar, Constantino fue aprovechando múltiples ocasiones para aclarar sus ideas, perfeccionar el estilo, reiterar su paciencia y enriquecer, así, su eros paedagogicus. Cuánto debo agradecerlo por lo que me ofreció cuando estudiante y, sobre todo, por cuanto me enseñó como maestro encendido de pasión y de coraje. Todavía me cuesta considerarlo ausente, porque realmente sé que mientras frecuentemos sus textos y sus Reyes Rojos, sabremos continuar el diálogo que inició con quienes fuimos sus amigos. Y para reiniciar la conversación, reviso su 'Diario educar', que recogió en el 2005 su mensaje pedagógico.En la portada, Carvallo se califica como un 'maestro desarmado'. El libro nos ofrece el trabajo de todos los días: las fechas, que no buscan registrar días precisos sino el correr del tiempo, van reiterando el trabajo singular. Educar es la actividad a la que está consagrado Constantino. No se trata de una bitácora donde consten listas de éxitos sino de un diario que registra el descubrimiento cotidiano de que educar es una actividad en que el amor por los demás se pone a prueba: un día es con los estudiantes; otro día, con los colegas; otro día, con los padres de familia, y todos los días con uno mismo, creándose preguntas y buscando respuestas sobre este maravilloso quehacer.
De abril a diciembre de un año cualquiera, la primera pregunta, la inquietud sustancial del maestro es preguntarse para qué educamos. Constantino arriesga una respuesta, porque tiene una clara idea de las tareas que deben cumplir las escuelas.Leámoslo: "Se trata de formar hombres virtuosos, capaces de buscar la felicidad en la vida buena, y en la vida pública, la justicia. La escuela es uno de los pocos espacios de socialización del hombre, educa al buen ciudadano. Si hablamos de la escuela, estamos, pues en el plano de la moral" (163).La preocupación por la moral es exigencia primera de un maestro. La propone y la busca Constantino en cada propuesta, en cada tarea. Su preocupación por la moral es condición indispensable para salvar al espíritu y garantizarle buen trabajo a la inteligencia creadora.Esta necesidad de lo ético ciertamente explica la urgencia con que Constantino debe enfatizar la relación entre el alma y el cuerpo. En las palabras con que se asocia al duelo por la muerte de Patricia Cruzalegui, su compañera de estudios, descubrimos su honda preocupación por todo lo vinculado con la filosofía. Y la poderosa influencia en que nos vemos envueltos al recordar nuestra infancia.Una de las tribulaciones que asedian al maestro se relaciona con la difícil tarea de evaluar al alumno. Padres y estudiantes muestran gran interés y grave preocupación por las calificaciones. Tener buena nota es aspiración de todo estudiante. No alcanzar buena nota desanima, crea malestar. Constantino ha sido testigo (el libro ofrece reiterados testimonios) de los dramas a que se ve convocado el alumno que no alcanza buena nota. Qué difícil es para el maestro actuar con justicia, sobre todo a la hora de corregir y evaluar los trabajos del alumno. Está en juego ese creer a pie juntillas que todos los hombres son iguales. Craso error, Constantino no elude la sentencia: "La verdad es distinta y más compleja. Lo que se encuentra el maestro es la diversidad, y no está preparado para ella" (195). Y es que los alumnos tienen distintas oportunidades, y el maestro no lo reconoce y les exige lo mismo en el mismo tiempo. No lo suele comprender y no lo suele tolerar.Por eso le importa a Constantino convencernos de que la intolerancia implica una doble moral, y no puede ser arma de un maestro. No podemos esperar que los muchachos no muestren su gana y su necesidad de manifestarse: "Nuestros chicos tiene que vivir su vida, construirla y conducirla. Y mientras no ofrezcamos como sociedad una cultura viva, con espacios para el goce y el juego, mientras no hayamos levantado un mundo diferente, ellos habrán de buscar su propio mundo en el interior de este que vivimos" (187).Hay que dejar que vayan creando y modificando su personalidad, antes de imponerles un modelo previsto por nosotros. Constantino lo reprueba y califica como grave actitud, y reconoce que "nos falta mucha madurez, mucha tolerancia, fe en el futuro".Publicado en La República - 07/09/08 - http://www.larepublica.com.pe/component/option,com_contentant/task,view/id,242365/Itemid,0/

martes, 2 de setiembre de 2008

NO QUEDARSE EN EL HOMENAJE


PROGRAMA CARVALLO DE EMPODERAMIENTO INFANTIL


El Comercio 2 / 9 / 2008. León Trahtemberg


¿Cuántos peruanos saben quiénes fueron José Bernardo Alcedo o José de la Torre Ugarte? Pocos saben que fueron autores de la música y letra del himno nacional; sin embargo todos los peruanos cantan el himno. Ocurre que la mente es muy limitada y selectiva como para conocer a todos los personajes de la historia y recordar continuamente su aporte al país. Pocos son los que con nombres como San Martín, Bolívar, Grau o Basadre son y serán mencionados aún por muchas generaciones, como ocurre en la historia de la humanidad con Leonardo, Montessori, Mozart, Freud, Aristóteles o Einstein.
Sin embargo, la humanidad ha avanzado gracias a los aportes de millones de personas que hoy son anónimas pero que le dieron el cariz que actualmente tiene. Algo parecido ocurre también con los educadores. Sus nombres se van perdiendo en el olvido de las generaciones, pero su obra vive a través de las huellas que dejaron en sus alumnos y seguidores que incorporaron a sus vidas y actos la impronta que les dejaron sus mentores. Su desempeño en la sociedad, que la construye y modela, contiene las células vitales de sus mentores.
Así, el gran educador Constantino Carvallo pervivirá en las huellas que sus herederos, seguidores y admiradores dejen en la construcción de un Perú mejor. Sin embargo, hay maneras de potenciar aún más su recuerdo, y ello está en manos del Gobierno. El presidente Alan García y el ministro José Antonio Chang se han referido elogiosamente a su persona y le han otorgado las Palmas Magisteriales (lamentablemente, de manera póstuma). Quizá los elogios que no le dieron en vida pueden convertirse en un homenaje a su memoria, haciendo algo que refleje que el Gobierno asume activamente el sentido de su mensaje y su obra.
Le sugiero al Gobierno crear el Programa Constantino Carvallo para el Empoderamiento de la Infancia Peruana, que se proponga en el corto plazo cuatro objetivos carvaleanos: 1) Desnutrición infantil cero. 2) Universalización inmediata de la atención preescolar a todos los niños peruanos de 3 a 5 años de edad, con el complemento de atención a la salud y nutrición requeridos. 3) Fracaso escolar cero en niños de primer y segundo grado de primaria. 4) Girar los discursos oficiales genéricamente hostiles a los maestros hacia hechos, premios y reconocimientos que reivindiquen la importancia de su labor.
Un programa de este tipo, que pondría a todos los niños peruanos en condiciones educables para aprovechar su escolaridad y educación básica, no solo significaría un enorme salto en la calidad de la educación peruana, sino especialmente, que el Gobierno Peruano entendió el mensaje de Constantino. Así quizá evitaremos volver a presenciar la partida de otros líderes de opinión que reciben homenajes formales en Palacio de Gobierno pero que se terminan cuando se apagan las luces de la ceremonia.
La muerte de Constantino Carvallo nos ha conmovido a todos los que lo conocimos. Fue un educador honesto, visionario, brillante, con enorme capacidad analítica y ejecutiva, que podía pasar de los enunciados filosóficos abstractos a las propuestas pedagógicas más concretas sin dificultad y que además hablaba desde la sabiduría que le daba la experiencia. La sociedad peruana y el mismo Constantino merecen que el Gobierno honre su memoria con algo más que una premiación formal y póstuma.