viernes, 17 de octubre de 2008

BLOG ACTION DAY. 15 de Octubre.



La pobreza es injusta


“Por entre mis propios dientes salgo humeando, dando voces, pujando, bajándome los pantalones...Váca mi estómago, váca mi yeyuno, la miseria me saca por entre mis propios dientes, cogido con un palito por el puño de la camisa”


Los ciudadanos somos parte de un concepto social en el que todos somos iguales. Pero si observamos nuestro entorno vemos que en nuestro país existen fuertes contrastes y diferencias entre unos y otros.

En el Perú uno de cada dos peruanos son pobres y uno de cada cuatro son pobres extremos, la tasa de analfabetismo se encuentra ubicada en el 9 % y el porcentaje de analfabetismo en las mujeres es del orden del 74 %. En cuanto a la educación tenemos que el 80 % de niños asisten a la escuela y el 20 % restante está trabajando o simplemente no estudia. El 40 % asiste al grado que le corresponde de acuerdo a su edad, la mortalidad de niños menores de 5 años es de 60 por 1000 y la mortalidad de niños en Cusco y Huancavelica es de 108 por 1000 (Fuente: INEI).

Existen fuertes brechas que en la práctica no reconocen iguales derechos a todos y promueven un trato desigual de género, regional, rural-urbano, étnico y social, la pregunta es ¿qué hacer con estas diferencias?


Una piedra en que sentarme ¿no habrá ahora para mí? Aún aquella piedra en que tropieza la mujer que ha dado a luz, la madre del cordero, la causa, la raíz, ¿ésa no habrá ahora para mí? ¡Siquiera aquella otra, que ha pasado agachándose por mi alma! Siquiera la calcárida o la mala (humilde océano) o la que ya no sirve ni para ser tirada contra el hombre ésa dádmela ahora para mí! Siquiera la que hallaren atravesada y sola en un insulto, ésa dádmela ahora para mí! Siquiera la torcida y coronada, en que resuena solamente una vez el andar de las rectas conciencias, o, al menos, esa otra, que arrojada en digna curva, va a caer por sí misma, en profesión de entraña verdadera, ¡ésa dádmela ahora para mí!


En un curso un amigo comentó que no cree que un pobre pueda aspirar a lograr niveles altos de capacidad, de eficiencia y que, por más esfuerzo que ponga, no lo veía posible, que ser pobre no sólo le impedía tener acceso a una educación eficiente, ya que aunque ese factor mejore, el tema alimenticio y el bagaje cultural familiar no iban a propiciar nuevas posibilidades para él o ella.

Entonces fluyó la siguiente pregunta: ¿alguna vez has sentido hambre y no has tenido qué comer?, ¿alguna vez tu estómago crujió y no encontró forma de mitigarlo?, ¿alguna vez has sentido la pobreza, la injusticia y la desesperanza? Estamos seguros que no ha sido así; pero esa aparente suerte de los que tienen, si traducimos correctamente, se llama responsabilidad. Hay que fomentar entre nosotros la importancia y trascendencia de entender que las posibilidades que se abren para unos, otros no las gozan teniendo el mismo derecho y hay que impulsar esta manera de ser para juntos aportar en la tarea que es nuestro país.

En otra oportunidad pudimos acceder al comentario de una mamá super profesional que contaba como su hijo denominaba a diversos tipos de playa que habían por la zona, definiendo estas diferencias por la gente que iba y usando mal el término excremento para aquellas en las que llegaba la mayor cantidad de gente los días domingo, con sus ollas de comida y con sus botellas de limonada a pasar un super domingo familiar ¡que asco¡ para ellos, y los domingos ni acercarse e ir corriendo a playas de mayor roce social como Asia, Santa María, etc. Algunos peruanos contamos con alguna posibilidad y nos permitimos discriminar a los menos afortunados. ¿Hasta cuándo? Hasta cuando no entender que hay una responsabilidad social que traemos todos al nacer , hasta cuando no comprometer a nuestros hijos desde pequeños del rol que les toca asumir, el cual se inicia respetando a la pobreza cuando pase por nuestro lado, cuando se instale frente a nosotros, cuando nos pida apoyo, cuando nos reclame algo más que indiferencia, porque no llevar a nuestros hijos y sentarlos en estos lugares para que vean como ellos los que llegan con sus ollas, no tienen agua y que cuando desean bañarse en su vivienda por lo general tienen que comprarla, negándoles de esta forma la posibilidad de acceder a un rico baño en forma diaria. Cuando uno trabaja y conoce el arenal sabe lo importante y lo significativo que es este día para ellos, sin olvidar que para llegar han tomado múltiples medios de transporte y al volver pese a estar cansados harán todo el trote familiar .


Un pedazo de pan, tampoco habrá para mí? Ya no más he de ser lo que siempre he de ser, pero dadme una piedra en que sentarme, pero dadme, por favor, un pedazo de pan en que sentarme, pero dadme en español algo, en fin, de beber, de comer, de vivir, de reposarse y después me iré...Halló una extraña forma, está muy rota y sucia mi camisa y ya no tengo nada, esto es horrendo.
(La rueda del hambriento. César Vallejo)


Los maestros y la escuela somos parte de esta realidad social, no la leemos, no la aprendemos en los libros, no la inventamos, la vivimos todos los días. Vivir en el campo educativo es entender la pobreza y convivir con ella viendo como en el día a día algunas personas tratan de sacarle la vuelta.

Ser maestros nos ha permitido convivir con una gran cantidad de hermanos peruanos que viven a diario situaciones extremas, baja calidad de vida y que estos elementos los hace vulnerables a ejercer en algunos casos actividades poco lícitas, como el robo y la venta de estupefacientes lo cual los sumergirá en un círculo que, por lo general, será repetido por las generaciones futuras y, en otros casos, esta vulnerabilidad ha permitido a grupos políticos acceder al poder haciendo uso indebido de diversas "donaciones"; ayudar a romper esto, es el reto educativo.

También vemos ejemplos de padres y madres de familia que se juegan todas las pocas posibilidades en sus hijos y en la esperanza de que ellos sean parte de una mejor sociedad. Las muestras de cariño, de confianza, de respeto, de consulta, etc. que nos otorgan en el diario educar son invaluables, y si de contar recuerdos se tratan, los dedos de las manos nos quedan chicos, pero igual compartimos que había una vez una maestra que celebraba un cumpleaños en una comunidad y que sus madres y padres de familia la querían tanto , la querían de verdad y la sorprendieron después de clases, invitándola a comer un plato de exquisita comida elaborado con mucho amor y con una cuota que todos hicieron, con gran esfuerzo y todos se deleitaban viéndola comer porque para comer todos no era posible. Era un regalo, un regalo muy importante y de gran significación.

La educación es una herramienta valiosa que abre la posibilidad diferente para todos los peruanos, los maestros tenemos la oportunidad ¿la perderemos?












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